¡Somos perfectas!

Nuestra mamá más todo terreno «Rufina» (nombre ficticio) además de dar de mamar a su pequeña «Elisa» (nombre ficticio), qué hace tandem a veces con sus hermanas «Elena» y «Emilia» (nombres ficticios), dona cada semana varios botes de leche materna al Banco de Leche del Hospital 12 de Octubre.

Resulta que esta semana Elisa esta malita, tiene un virus gastrointestinal de esos que no se sabe como vienen pero que tarda en irse y que no permite que mantengamos casi nada en el cuerpo y nos deja hechos polvo. Imaginaos la cara de sorpresa de su madre cuando está mañana al extraer la leche que dona ha visto que tiene un color completamente diferente al habitual. Y es que nuestro cuerpo es una máquina tan perfecta que adapta la leche a las necesidades reales de los peques. ¿Estará llena de bacterias buenas? ¿De antibiótico natural? ¿De mayor carga energética? ¿De sales minerales? ¿De más proteínas, azúcares o vitaminas? A simple vista no lo sabemos pero si podemos ver que es muy distinta.

Gracias Rufina por contarnos esta maravillosa experiencia

El primer bote es la leche extraida hoy y el segundo bote es la leche extraida hace tres días.

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